desde el principio sentenció que era una mojigata ... no iba a ser yo la que lo convenciera de lo contrario.
me esperó en los baños de la tercera planta, los que están casi vacios y huelen a desinfectante. mientras me lavaba las manos, notaba cómo me desnudaba con la vista. me abrazó por detrás y me dijo que no tuviera miedo. yo no tenía miedo, más bien curiosidad, nunca imaginé que aquel hombrecillo de camisa y corbata fuera un pervertido más -qué tontería, ¿acaso no lo somos todos?- hundió su nariz entre mi pelo y comenzó a respirar rápido. sus ojos asomaban por encima de mi cabeza y los espejos nos devolvían la imagen de nuestros movimientos. metió sus manos frías entre mi ropa y la piel se me erizó un poco, me acariciaba con suavidad hasta que notó que los pezones se me pusieron duros y fue entonces cuando se volvió un poco más loco. su polla tiesa, sobresalía por el pantalón y no hacía más que frotarse contra mi culo.
continuó con las manos por debajo de mi ombligo. conforme me tocaba, yo gemía un poquito más fuerte y él se ponía un poquito más cachondo. -cualquiera diría que alguien que sabe dar tanto placer con las manos, no puede hacer lo mismo con otras partes de su cuerpo, pero eso es otra historia- me subió sobre los lavabos y con mis piernas abiertas, se dedicó a meter la lengua por todos lados. se bebía mis orgamos y yo me moría en los aseos públicos de un centro comercial.
a él no le ponía yo, le ponía la idea que se había creado de mí, le entusiasmaba pensar que era mi descubridor del goce, repitió una y otra vez que me convertiría en una diosa del sexo... por suerte o por desgracia, sólo quedamos una vez más después de nuestro encuentro en los baños y ya nunca más supe de él... quién sabe, a lo mejor ahora se dedica a buscar a jóvenes virginales para convertirlas en pornostars...
ésta va por ti, "Amante en los baños de señoras".
viernes, 12 de noviembre de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
de un golpe lanzas todo por los aires y me subes al escritorio, me abres de piernas y me arrancas las bragas, y nada más, sólo las bragas. me das la vuelta, me aplasto contra el tablero de la mesa y tu peso contra mi espalda. tu aliento se enreda en mi pelo y escucho cómo te bajas la bragueta. me atas las manos hacia atrás. esto es nuevo. ¿eso es vaselina?. sí, es vaselina. ¿qué haces? ¡por ese agujero no!... te juro que esta me la pagas.
me la metes por el culo con suavidad pero con decisión, ni mis amenazas primero, ni mis súplicas después te hacen disuadir de tu objetivo. tu mano izquierda se afirma a mi cintura mientras la derecha está hambrienta de mí, jugueteas con el coño, metiendo y sacando dedos hasta conseguir que me moje. pues parece que ésto no está tan mal. me acaricias el culo, lo tocas, lo aprietas, lo pellizcas y lo abres a dos manos para disfrutar mejor en tu creación, recreándote en tus movimientos. la siento. te siento. tu polla dura, palpitante y roja, el pellejo tirante, entrando y saliendo de mí. aceleras el ritmo, me salpicas con tu sudor, gritas como un poseso y acabas explotando dentro. te quedas tranquilo y me sueltas las manos. aún boca abajo y sobre la mesa, me besas la espalda por encima de la ropa, el cuello y el pelo. con cuidado me das la vuelta y nos quedamos en silencio mirándonos de frente. tienes los ojos vidriosos. con el dorso de la mano me acaricias la mejilla, es como si ahora te diera miedo romperme. pareces tan distinto. no puedo resistirme a abrazarte, engancharte con mis extremidades y creamos el beso más tierno de la historia. esta es la mayor demostación de amor a la que dos bestias como nosotros podemos aspirar. aun así... empiezo a planear mi venganza...
me la metes por el culo con suavidad pero con decisión, ni mis amenazas primero, ni mis súplicas después te hacen disuadir de tu objetivo. tu mano izquierda se afirma a mi cintura mientras la derecha está hambrienta de mí, jugueteas con el coño, metiendo y sacando dedos hasta conseguir que me moje. pues parece que ésto no está tan mal. me acaricias el culo, lo tocas, lo aprietas, lo pellizcas y lo abres a dos manos para disfrutar mejor en tu creación, recreándote en tus movimientos. la siento. te siento. tu polla dura, palpitante y roja, el pellejo tirante, entrando y saliendo de mí. aceleras el ritmo, me salpicas con tu sudor, gritas como un poseso y acabas explotando dentro. te quedas tranquilo y me sueltas las manos. aún boca abajo y sobre la mesa, me besas la espalda por encima de la ropa, el cuello y el pelo. con cuidado me das la vuelta y nos quedamos en silencio mirándonos de frente. tienes los ojos vidriosos. con el dorso de la mano me acaricias la mejilla, es como si ahora te diera miedo romperme. pareces tan distinto. no puedo resistirme a abrazarte, engancharte con mis extremidades y creamos el beso más tierno de la historia. esta es la mayor demostación de amor a la que dos bestias como nosotros podemos aspirar. aun así... empiezo a planear mi venganza...
lunes, 2 de agosto de 2010
la luz roja del semáforo se refleja en todo el coche, las ganas me suben desde los pies hasta las mismísimas entrañas. acerco mi mano a tu bragueta y mis labios a tu oreja, te pinto con saliva un camino que te eriza el vello del cuello y te calienta al instante. ya se te ha puesto dura y yo te la meneo con ganas, aprieto al principio para acabar con una caricia en la punta. me agarras por detrás de la cabeza y empujas hacia abajo, con suavidad pero con firmeza, y yo no puedo hacer otra cosa que reirme y la luz ya se ha puesto verde. mientras conduces sigo con el movimiento de muñeca y tú me trepas por mis muslos con los dedos... ¡Sorpresa! no llevo bragas, en un descuido las metí en la guantera. es cuando giras a la derecha, yo bajo y me la trago toda, y succiono apretando la boca y deslizando el prepucio de arriba a abajo.
-¡mierda, la poli!- te dispones a parar el coche en un lado y yo intento acomodar el color del carmín en su lugar de origen, tarea casi imposible. el agente se inclina y golpea la ventanilla, dice que tienes una bombilla fundida y que saques los papeles del coche. yo no dejo de reír y le guiño un ojo, podría ser su hija pero él dibuja una sonrisilla estúpida en la cara y me mira con vicio. abres la guantera y sacas la carpetita azul con los documentos y ... con mis bragas colgando de un canto, balanceándose en el aire, con nerviosismo las lanzas hacia atrás. el agente vuelve a sonreir y nos deja marchar y te conozco y sé a dónde me llevas, vamos al descampado de siempre a hacer lo que mejor se nos da: fo.llar.
-¡mierda, la poli!- te dispones a parar el coche en un lado y yo intento acomodar el color del carmín en su lugar de origen, tarea casi imposible. el agente se inclina y golpea la ventanilla, dice que tienes una bombilla fundida y que saques los papeles del coche. yo no dejo de reír y le guiño un ojo, podría ser su hija pero él dibuja una sonrisilla estúpida en la cara y me mira con vicio. abres la guantera y sacas la carpetita azul con los documentos y ... con mis bragas colgando de un canto, balanceándose en el aire, con nerviosismo las lanzas hacia atrás. el agente vuelve a sonreir y nos deja marchar y te conozco y sé a dónde me llevas, vamos al descampado de siempre a hacer lo que mejor se nos da: fo.llar.
sábado, 26 de junio de 2010
ayer nos follamos el alma. te comiste mis penas una a una e hiciste que me crecieran los orgasmos entre las piernas. me encanta montarte y balancearme frotando tu sexo con el mío, notando como tu polla entra y sale sin dificultad por tanto lubricante natural que me llora de dentro. el recorrido de tu dedo colándose en mi boca, traza un camino de saliva hasta los pezones que se erizan de tanta excitación.
tu cara desencajada, tu respiración de deportista cardiaco, tus manos y las mías luchando por poseer el cuerpo del otro. y otro revolcón y los muelles quejándose, y ahora mis piernas te hacen de bufanda y mis ojos están llenos de lágrimas, porque tanto placer al final duele. se me confunden los sentidos y creo que me muero. rectifico, nos morimos, para volver a respirar juntos empapados en sudor, con el pelo pegado a la cara y con ganas de abrazarnos.
tu cara desencajada, tu respiración de deportista cardiaco, tus manos y las mías luchando por poseer el cuerpo del otro. y otro revolcón y los muelles quejándose, y ahora mis piernas te hacen de bufanda y mis ojos están llenos de lágrimas, porque tanto placer al final duele. se me confunden los sentidos y creo que me muero. rectifico, nos morimos, para volver a respirar juntos empapados en sudor, con el pelo pegado a la cara y con ganas de abrazarnos.
domingo, 13 de junio de 2010
¿quién puede estudiar en estos días? con el calor pegado a la ropa, los pájaros revoloteando por ahí... y tú que no dejas de mirarme de esa manera, ¡quién puede estudiar así!
me tocas por debajo de la mesa, rodilla arriba, haciendo una parada en el muslo para asegurarte de que nadie nos ve y seguir subiendo hasta el final. no solo no puedo emitir sonido alguno, sino que además tengo que fingir delante de todos que estoy estudiando, y ya cuando me he transformado de persona a animal y estoy apunto de ladrarte, gruñirte, devorarte... te me acercas despacito y me dices suave al oído si subimos a los baños de la segunda planta. nos deslizamos por los pasillos chocándonos con gente que lleva carpetas en los brazos y nos colamos en el aseo de los tíos. te desnudas, me desnudas y me tocas como sabes que me gusta. me das media vuelta de espaldas a ti, me inclinas hacia delante con ganas y me la metes con ansia moviéndote mecánicamente. mis manos se agarran fuerte a la tubería del váter y la hebilla de tu cinturón nos marca el ritmo con un tintineo metálico al chocar en el suelo. noto tu aliento en mi espalda y tus dedos cosidos a mis caderas a cada embestida. me agarras del pelo para buscar mi oreja y susurrarme si me gusta. me encanta. tus gritos y los míos se pierden en el aire de un baño que no huele precisamente a lejía. cualquier sitio es bueno si haces que me corra así de bien. salimos sin disimular y nos encontramos de frente con la china que ha venido de intercambio, la saludo sonriéndole y guiñándole un ojo. desde luego que sí, guapita, acaba de ocurrir exactamente lo que estás pensando, welcome to Spain.
me tocas por debajo de la mesa, rodilla arriba, haciendo una parada en el muslo para asegurarte de que nadie nos ve y seguir subiendo hasta el final. no solo no puedo emitir sonido alguno, sino que además tengo que fingir delante de todos que estoy estudiando, y ya cuando me he transformado de persona a animal y estoy apunto de ladrarte, gruñirte, devorarte... te me acercas despacito y me dices suave al oído si subimos a los baños de la segunda planta. nos deslizamos por los pasillos chocándonos con gente que lleva carpetas en los brazos y nos colamos en el aseo de los tíos. te desnudas, me desnudas y me tocas como sabes que me gusta. me das media vuelta de espaldas a ti, me inclinas hacia delante con ganas y me la metes con ansia moviéndote mecánicamente. mis manos se agarran fuerte a la tubería del váter y la hebilla de tu cinturón nos marca el ritmo con un tintineo metálico al chocar en el suelo. noto tu aliento en mi espalda y tus dedos cosidos a mis caderas a cada embestida. me agarras del pelo para buscar mi oreja y susurrarme si me gusta. me encanta. tus gritos y los míos se pierden en el aire de un baño que no huele precisamente a lejía. cualquier sitio es bueno si haces que me corra así de bien. salimos sin disimular y nos encontramos de frente con la china que ha venido de intercambio, la saludo sonriéndole y guiñándole un ojo. desde luego que sí, guapita, acaba de ocurrir exactamente lo que estás pensando, welcome to Spain.
sábado, 24 de abril de 2010
déjate de gilipolleces y vamos a lo que mejor sabemos hacer: follar.
nos besamos con violencia en mitad de la calle, metes las manos bajo mi ropa, has cogido tanta práctica que no sé en qué momento te deshaces del sujetador, y la vieja de siempre que sale a tirar la basura a las doce de la noche, nos mira mal y suelta la frase de 'ay, qué juventud esta'... ¡como si eso fuera a frenarnos!
y entonces perdemos la cabeza. nos apretamos uno contra el otro, te bajo la bragueta y meto la mano con total impunidad -esta es mía y la toco cuando quiero- completamente locos. tenemos el mono y necesitamos nuestra droga. dando tumbos (por el alcohol y el exceso de ganas) vamos en busca de un sitio mínimamente oculto. un fotomatón. ¿nos vale?, nos vale. ¡pues vale!, allá que nos metemos. me arrancas las bragas de golpe, espera, ¿y mis medias? por lo visto hace tiempo que las he perdido, nosotros a lo nuestro. con las piernas abiertas sobre la pantalla de la máquina y tú de rodillas con la cabeza en medio. cualquiera podría descubrir nuestra fiesta particular con sólo ladear la cortinilla -y qué-.
sin pedirme permiso, me tomas contra la pared, te comes mi aliento y mis gritos. el pelo se mete en mi boca y tú me lo sacas con los dedos y me besas por cada segundo perdido. con una pierna te envuelvo la cintura y con la otra me apoyo en el taburete, a ti se te sale medio cuerpo fuera. con esos movimientos, dudo mucho que alguien tenga que mirar para saber lo que pasa tras la tela azul.
pero serás cabrón. nunca dejarás de sorprenderme. justo antes de corrernos sacas unas monedas del pantalón y se las echas a la maquinita... para tener un recuerdo nuestro, dices...
*A Banana, quien además de cumplir años próximamente, fue quien me descubrió la doble función de los fotomatones.
¡felicidades!, te quiero.
nos besamos con violencia en mitad de la calle, metes las manos bajo mi ropa, has cogido tanta práctica que no sé en qué momento te deshaces del sujetador, y la vieja de siempre que sale a tirar la basura a las doce de la noche, nos mira mal y suelta la frase de 'ay, qué juventud esta'... ¡como si eso fuera a frenarnos!
y entonces perdemos la cabeza. nos apretamos uno contra el otro, te bajo la bragueta y meto la mano con total impunidad -esta es mía y la toco cuando quiero- completamente locos. tenemos el mono y necesitamos nuestra droga. dando tumbos (por el alcohol y el exceso de ganas) vamos en busca de un sitio mínimamente oculto. un fotomatón. ¿nos vale?, nos vale. ¡pues vale!, allá que nos metemos. me arrancas las bragas de golpe, espera, ¿y mis medias? por lo visto hace tiempo que las he perdido, nosotros a lo nuestro. con las piernas abiertas sobre la pantalla de la máquina y tú de rodillas con la cabeza en medio. cualquiera podría descubrir nuestra fiesta particular con sólo ladear la cortinilla -y qué-.
sin pedirme permiso, me tomas contra la pared, te comes mi aliento y mis gritos. el pelo se mete en mi boca y tú me lo sacas con los dedos y me besas por cada segundo perdido. con una pierna te envuelvo la cintura y con la otra me apoyo en el taburete, a ti se te sale medio cuerpo fuera. con esos movimientos, dudo mucho que alguien tenga que mirar para saber lo que pasa tras la tela azul.
pero serás cabrón. nunca dejarás de sorprenderme. justo antes de corrernos sacas unas monedas del pantalón y se las echas a la maquinita... para tener un recuerdo nuestro, dices...
*A Banana, quien además de cumplir años próximamente, fue quien me descubrió la doble función de los fotomatones.
¡felicidades!, te quiero.
sábado, 3 de abril de 2010
día soleado y traje de encaje con volantes. cada uva que entra en la boca, roza suavemente con los labios, es masticada con violencia y el jugo acaba derramándose sin piedad por toda mi cara.
- qué pecaminosa forma de comer tenéis, señora.- sorprendida me doy la vuelta e intento disimular tan vergonzoso espectáculo, limpiándome la boca con la manga del vestido. un apuesto caballero de barbas recortadas, camisa entreabierta y espada al cinto, me sonríe desde lejos. el caballero se acerca y me mira de frente.
- apuesto que vos sois una de esas jóvenes virginales que jadean cual perra en celo cuando pasan por un bar repleto de hombres, que duerme con camisón de cuello vuelto pero que necesita masturbarse tres veces antes de ir a la cama, por supuesto, luego se persigna y como buena amante de su religión que es, todos los domingos va a misa.
- ¡infame caballero, quién os creéis para hablarme de tan vil manera!- el caballero no perdía la sonrisa y acariciaba mi cara, al principio rehuí, pero pronto esa forma de tocarme me llenaba de una confianza inexplicable. esa delicadeza se tonraba más violenta a cada movimiento, cosa que no me disgustaba en absoluto. me abrió la boca con la mano y paseó su lengua ágil por mi boca inexperta. yo tenía los ojos cerrados, la respiración entrecortada y las pulsaciones a mil por hora, el caballero metió su nariz en mi pelo y aspirando me susurró al oído. yo podía visualizar con claridad cómo las palabras salían de su boca y se estrellaban contra mi cuello. estábamos tan juntos que era consciente de que él podía sentir mis pezones erizados clavados en su pecho, del mismo modo que yo notaba su miembro excitado apoyado en mi vientre.
- oh, señora mía, qué bien huele.
- son jazmines, caballero.- dije en un tono delirante.
- tanta ingenuidad por vuestra parte, señora, hacen que me vuelva completamente loco.- y sin más, me levantó las enaguas y comenzó a manosearme de tal forma que yo creía morirme. a los pocos minutos, ese caballero salido del infierno, sacó sus dedos de mis entrañas, tan húmedos como estaba mi entrepierna y me los mostró.
- a esto me refería señora.
- oh caballero, ¿qué me habéis hecho? ¡tanto placer ha de ser un pecado!
- no señora mía, pecado es que éste elixir maravilloso, no sea vendido en las tiendas como un manjar.- dijo aquél ser pervertido, llevándose los dedos a la boca y poniendo expresión en la cara de verdadero placer. me agarró por el cuello y me besó con fuerza para despedirse.
-¿pero cómo? ¿os vais? no podéis dejarme así, caballero, ni siquiera sé vuestro nombre, ¿cómo podré localizaros?
- bella señora, siempre que queráis saber de mí, meted un par de dedos en vuestra vagina y apareceré para complaceros. mi nombre es Lord Orgasmo.
empiezo a preocuparme por tener esta clase de sueños...
- qué pecaminosa forma de comer tenéis, señora.- sorprendida me doy la vuelta e intento disimular tan vergonzoso espectáculo, limpiándome la boca con la manga del vestido. un apuesto caballero de barbas recortadas, camisa entreabierta y espada al cinto, me sonríe desde lejos. el caballero se acerca y me mira de frente.
- apuesto que vos sois una de esas jóvenes virginales que jadean cual perra en celo cuando pasan por un bar repleto de hombres, que duerme con camisón de cuello vuelto pero que necesita masturbarse tres veces antes de ir a la cama, por supuesto, luego se persigna y como buena amante de su religión que es, todos los domingos va a misa.
- ¡infame caballero, quién os creéis para hablarme de tan vil manera!- el caballero no perdía la sonrisa y acariciaba mi cara, al principio rehuí, pero pronto esa forma de tocarme me llenaba de una confianza inexplicable. esa delicadeza se tonraba más violenta a cada movimiento, cosa que no me disgustaba en absoluto. me abrió la boca con la mano y paseó su lengua ágil por mi boca inexperta. yo tenía los ojos cerrados, la respiración entrecortada y las pulsaciones a mil por hora, el caballero metió su nariz en mi pelo y aspirando me susurró al oído. yo podía visualizar con claridad cómo las palabras salían de su boca y se estrellaban contra mi cuello. estábamos tan juntos que era consciente de que él podía sentir mis pezones erizados clavados en su pecho, del mismo modo que yo notaba su miembro excitado apoyado en mi vientre.
- oh, señora mía, qué bien huele.
- son jazmines, caballero.- dije en un tono delirante.
- tanta ingenuidad por vuestra parte, señora, hacen que me vuelva completamente loco.- y sin más, me levantó las enaguas y comenzó a manosearme de tal forma que yo creía morirme. a los pocos minutos, ese caballero salido del infierno, sacó sus dedos de mis entrañas, tan húmedos como estaba mi entrepierna y me los mostró.
- a esto me refería señora.
- oh caballero, ¿qué me habéis hecho? ¡tanto placer ha de ser un pecado!
- no señora mía, pecado es que éste elixir maravilloso, no sea vendido en las tiendas como un manjar.- dijo aquél ser pervertido, llevándose los dedos a la boca y poniendo expresión en la cara de verdadero placer. me agarró por el cuello y me besó con fuerza para despedirse.
-¿pero cómo? ¿os vais? no podéis dejarme así, caballero, ni siquiera sé vuestro nombre, ¿cómo podré localizaros?
- bella señora, siempre que queráis saber de mí, meted un par de dedos en vuestra vagina y apareceré para complaceros. mi nombre es Lord Orgasmo.
empiezo a preocuparme por tener esta clase de sueños...
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