desde que vas con tu perrita de pedigree francés que olisquea de vez en cuando tu entrepierna sin llegar a morder y te mueve el rabo cuando le dices bonita al oído, se te ve como más suceptible. será que no te la chupa como a ti te gusta.
de abajo a arriba. lento. girando la lengua por todo el falo, notando cómo se te pone dura y las venas empiezan a palpitar. empapando de saliva todo y frotando un poco la nariz al subir. así varios minutos que a ti se te hacen una vida. tiemblas, estás tan excitado... y sólo es el principio.
hemos llegado a la punta y te gustan los movimientos circulares, uno por cada suspiro que das. y ahora toca comérsela, despacito, despacito... hasta el fondo...
y con la ayuda de las manos comenzar a pajearte con ganas. sin tocarte los cojones, eso no te gusta.
se te pone cara de bobo, con la boca abierta y transpirando por todos los poros de la piel. a ti te da por meterle el dedo en el culo a quien te la está mamando; lo metes y lo mueves.
supongamos que la succionadora es una mala pécora a la que le pone hacerte sufrir un poquito y deja de lamerte, entonces tú empiezas a suplicar que no pare, me atevo a decir que con un toque violento, pero en realidad la sensación te encanta. llegamos al acto final, cuando te corres. es tan simple como mirarte a los ojos con la boca llena, acabas rompiéndote irremediablemente y te quedas tirado panza arriba asimilando los hechos.
- entonces dime, ¿acaso no te la chupa bien?
jueves, 7 de enero de 2010
viernes, 1 de enero de 2010
el que es pervertido lo lleva escrito en la frente y ella lo llevaba.
parecerá increible pero ésta vez no fui yo la que seducía, me sedujo ella a mí, y supongo que fue por eso por lo que me gustó tanto, joder si me gustó.
primero fueron gestos sin importacia. recuerdo aquella mañana en la que me quitó una pestaña que llevaba sobre la cara, se pegó tantísimo a mí que podía respirar su chicle de menta. o aquel otro día en el que me contaba alguna tontería mientras se enredaba el pelo con los dedos, movía los ojos muy despacio como si fuera una de esas muñecas antiguas y se humedecía los labios cada vez que empezaba una frase nueva. pero pronto se cansó de indirectas y pasó directa a matar. se esperó a la tercera cerveza para soltarme un 'oye, que me gustas', y sin más me dio un beso tan perfecto que lograría poner caliente hasta a un muerto. así estaba yo, caliente, calentísima. me secuestró durante unos minutos en el baño.
me mordió una oreja, y luego la otra, y después por el cuello. metió la cabeza en mi escote y yo empecé a morirme. se puso de rodillas y me clavó la lengua entre las piernas a la vez que me metía los dedos. uno, dos, tres, cuatro... joder, nena...
mientras yo la tocaba, ella se derretía y gemía. nunca había visto el orgasmo reflejado en la cara de una mujer, supongo que a mí me pasará igual...
... y fuera tres tías gritaban que se estaban meando mientras nosotras nos follábamos sin piedad.
parecerá increible pero ésta vez no fui yo la que seducía, me sedujo ella a mí, y supongo que fue por eso por lo que me gustó tanto, joder si me gustó.
primero fueron gestos sin importacia. recuerdo aquella mañana en la que me quitó una pestaña que llevaba sobre la cara, se pegó tantísimo a mí que podía respirar su chicle de menta. o aquel otro día en el que me contaba alguna tontería mientras se enredaba el pelo con los dedos, movía los ojos muy despacio como si fuera una de esas muñecas antiguas y se humedecía los labios cada vez que empezaba una frase nueva. pero pronto se cansó de indirectas y pasó directa a matar. se esperó a la tercera cerveza para soltarme un 'oye, que me gustas', y sin más me dio un beso tan perfecto que lograría poner caliente hasta a un muerto. así estaba yo, caliente, calentísima. me secuestró durante unos minutos en el baño.
me mordió una oreja, y luego la otra, y después por el cuello. metió la cabeza en mi escote y yo empecé a morirme. se puso de rodillas y me clavó la lengua entre las piernas a la vez que me metía los dedos. uno, dos, tres, cuatro... joder, nena...
mientras yo la tocaba, ella se derretía y gemía. nunca había visto el orgasmo reflejado en la cara de una mujer, supongo que a mí me pasará igual...
... y fuera tres tías gritaban que se estaban meando mientras nosotras nos follábamos sin piedad.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
-¿qué apostamos que yo tardo más en correrme que tú? el que pierda se lleva un par de azotes.
iluso de ti que aceptaste la apuesta. unos cuantos juegos de manos y tres lamidas bien dadas son suficientes para sacarte esa mueca en la cara, que cualquiera diría que te están matando, y tu mirada perdida por la habitación mientras descargas sin control.
ahora es mi turno. y ya llevamos 15 minutos y nada de nada. y no porque no me guste, que me encanta, sólo es que yo soy una campeona.
con un dedo me incendias el clítoris y otros dos desaparecieron dentro de mi vagina. respiración entrecortada, a veces suspiros largos, a veces me quedo sin aire. me retuerzo como una serpiente que se siente amenazada. ay, que me voy. que no. que te lo has creido, tú a mí aún no me conoces. no puedo creer que esté tan mojada y tú que empiezas a beberme. te lo bebes todo, mi esencia, mis lágrimas, las sonrisas que dejé para más tarde. todo. dejo las uñas clavadas en la cama. tengo agujetas en la barriga y me tiemblan las piernas. ay, 23 minutos...
tienes otra cara. (de chico malo con moto y chupa de cuero), casi no te reconozco, sino supiera que tu mano me está tocando pensaría que eres otro. y yo que me sigo licuando, me vas a deshidratar... con tanto morderme los labios, he acabado haciéndome sangre, pero no importa los azotes que te lleves habrán merecido la pena.
joder, me estás matando o dándome vida, según se mire... hablando de mirar, te miro y te leo las intenciones. ya sabes las reglas del juego, ni se te ocurra metérmela o te juro que te acuerdas de este día. me sonríes y me besas como loco, dices que te encanto cuando soy mala contigo.
ay, ay... que ya ni escucho, ni veo, sólo siento. siento que se me sale el alma del cuerpo, que me doblo hacia arriba, que dejo de respirar durante unos pocos segundos que parecen eternos...
29 minutos 48 segundos. toda una campeona.
iluso de ti que aceptaste la apuesta. unos cuantos juegos de manos y tres lamidas bien dadas son suficientes para sacarte esa mueca en la cara, que cualquiera diría que te están matando, y tu mirada perdida por la habitación mientras descargas sin control.
ahora es mi turno. y ya llevamos 15 minutos y nada de nada. y no porque no me guste, que me encanta, sólo es que yo soy una campeona.
con un dedo me incendias el clítoris y otros dos desaparecieron dentro de mi vagina. respiración entrecortada, a veces suspiros largos, a veces me quedo sin aire. me retuerzo como una serpiente que se siente amenazada. ay, que me voy. que no. que te lo has creido, tú a mí aún no me conoces. no puedo creer que esté tan mojada y tú que empiezas a beberme. te lo bebes todo, mi esencia, mis lágrimas, las sonrisas que dejé para más tarde. todo. dejo las uñas clavadas en la cama. tengo agujetas en la barriga y me tiemblan las piernas. ay, 23 minutos...
tienes otra cara. (de chico malo con moto y chupa de cuero), casi no te reconozco, sino supiera que tu mano me está tocando pensaría que eres otro. y yo que me sigo licuando, me vas a deshidratar... con tanto morderme los labios, he acabado haciéndome sangre, pero no importa los azotes que te lleves habrán merecido la pena.
joder, me estás matando o dándome vida, según se mire... hablando de mirar, te miro y te leo las intenciones. ya sabes las reglas del juego, ni se te ocurra metérmela o te juro que te acuerdas de este día. me sonríes y me besas como loco, dices que te encanto cuando soy mala contigo.
ay, ay... que ya ni escucho, ni veo, sólo siento. siento que se me sale el alma del cuerpo, que me doblo hacia arriba, que dejo de respirar durante unos pocos segundos que parecen eternos...
29 minutos 48 segundos. toda una campeona.
domingo, 13 de diciembre de 2009
y otra vez lo he vuelto a hacer. es superior a mis fuerzas. no sé si será por el "clin" cuando se abren las puertas, o por el movimiento lento mientras baja del octavo al sótano o quizás porque me ponen los sitios pequeños y agobiantes. no estaba mal del todo, tenía ojos de pervertido, se lo noté nada más entrar, por eso no se escandalizó lo más mínimo. cruce de miradas y empieza la función. me insinuo, que si me muerdo el labio, que si le sonrío pícaramente a la vez que lo empujo contra el espejo, que si me quito las bragas... ahora el que me empotra contra el espejo es él, me susurra algo al oído que no logro descifrar y que ni me importa mientras me mete los dedos hasta el fondo, éste no se anda con tonterías. me muerde el pezón izquierdo por encima de la camiseta y yo no hago más que retorcerme de espaldas a la pared, el pervertido sabe tocarme muy bien pero no sólo por eso me mojo, influye que me seduzca la idea de que el ascensor se abra en cualquier momento y nos pille alguien. quién sabe, puede que su mujer, a lo mejor está casado. puede que una viejecita que quiera sacar al perro a pasear y se lleve el susto de su vida, o ¡vete tú a saber si mi padre que baja a tirar la basura!
clin. fin del viaje. yo me peino un poco con las manos y él se chupa los dedos.
- guapita, que te dejas las bragas.
- quédatelas de recuerdo. hasta la próxima.
clin. fin del viaje. yo me peino un poco con las manos y él se chupa los dedos.
- guapita, que te dejas las bragas.
- quédatelas de recuerdo. hasta la próxima.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
la rabia me repasa cada poro de la piel, y tú que no te das cuenta. que no quieres hablar. pues vale, no hablemos, follemos. hagámoslo como conejos, o como perros en celo que suena más porno. estoy enfadada y tú sigues sin darte cuenta. te lo advierto, no te voy a dejar pasar una. me tiro sobre ti en la cama, te arranco el pantalón, te muerdo, te clavo las uñas, te vuelvo a morder y empieza el conjunto de movimientos acrobáticos al ritmo de jadeos casi inhumanos. tanta agresividad te asusta, lo sé, lo noto en tus ojos. tu espalda está roja y mis dientes se señalan en tu cuello... pero serás cabrón, ¡esto te pone más aún!; mírate, míranos. parece que estoy a punto de devorarte literalmente y tú que te dejas. estás cachondísimo. te gusta, y a mí me gusta que te guste. creo que lo voy a hacer más amenudo y curiosamente se me ha pasado el enfado.
miércoles, 21 de octubre de 2009
me gustan los lugares cálidos porque te hacen sudar. me gusta verte sudar, me gusta tu sudor, tu olor a hombre, un olor diferente al de otros, puedo reconocer lo macho que eres sólo con olerte. y te huelo, te aspiro, deseo ser tu camiseta para fundirme contigo, piel con piel, y entonces no sé qué pasa por mi mente calenturienta pero me muerdo el labio inferior y empiezo a licuarme. mírame, mírame, repito en mi cabeza y tú me miras, quizás porque has aprendido a escucharme cuando me vuelvo perra-hambrienta quizás porque tú también hueles lo que se cocina entre mis piernas. me miras, no me quitas ojo porque sabes que lo voy a hacer, como siempre. ya está, lo estoy haciendo, me toco por debajo de la mesa. la gente va a lo suyo y nadie nos ve o tal vez sí...
te incomoda y te encanta al mismo tiempo.
yo te encanto y las muecas de placer que se proyectan en mi cara y a mí me encanta la expresión de la tuya... y siempre igual, tú que acabas usando mis bragas de servilleta, a mí al salir me guiña un ojo el camarero y después follamos en la calle de atrás.
te incomoda y te encanta al mismo tiempo.
yo te encanto y las muecas de placer que se proyectan en mi cara y a mí me encanta la expresión de la tuya... y siempre igual, tú que acabas usando mis bragas de servilleta, a mí al salir me guiña un ojo el camarero y después follamos en la calle de atrás.
martes, 13 de octubre de 2009
Me encanta torturarte. lo hago mirándote a los ojos y tocándome delante de ti sin que puedas hacer nada... Yo que soy muy hábil en el arte de la extorsión, te digo, como des un paso más, te juro por Dios que me subo las bragas, y claro, lo único que puedes hacer es quedarte sentadito y mirarme con los ojos desorbitados a esperar que se te salga por encima del pantalón. hueles el sexo entre mis piernas y escuchas el sonido de mis dedos entrar y salir rápidamente. empiezas a tocarte y me gritas que ni se me ocurra parar, y es justo en ese preciso instante, cuando pones esa cara de loco pervertido y yo acabo corriéndome. dices que soy mala, pero la verdad es que no puedes quejarte, porque yo a ti te abro las piernas las veces que quieras, cariño.
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